Etiqueta: Memoria gustativa venezolana

Adentro

La niñita del jamón con piñas

Tendría yo unos seis o siete años. Afuera sonaban los triquitraquis mezclados con las gaitas, y de vez en cuando los colores de los fuegos artificiales interrumpían altaneros el negro de la noche caraqueña. Desde mi casa no veíamos la cruz del Ávila, sino las lucecitas del barrio vecino (entonces había luces), que inevitablemente recordaban […]

Adentro

El pepito de Barquisimeto evade su crepúsculo

Iluminada solamente por linternas y celulares, la plancha empieza a calentarse. Detrás de una casa en Las Trinitarias, en el este de Barquisimeto, P-Lunch Gourmet empieza su primer domingo de trabajo. Hasta ahora solo trabajaban los viernes y sábados. En las últimos meses, los apagones han sido continuos y fuertes, por lo que no les que […]

Afuera

Ceci n’est pas un platanito

Ya los había visto. Los venden en las tiendas latinas, pero no sólo allí. También en las estaciones de servicio, en los quioscos del Metro, en las cajas de los supermercados grandes, en las farmacias, en las dollar stores y en los dépanneurs (las “bodegas” de aquí, que uno intenta no pisar, porque casi siempre […]

Adentro

La comida tradicional zuliana está en peligro 

Sentada en el porche de su casa en San Francisco, mientras sufre la segunda tanda del día de racionamientos eléctricos, María enumera las comidas que se convirtieron en su rutina: “Arroz con lenteja, arepa con margarina o queso, yuca, pasta con un poquito de verdura o pan campesino. Con suerte compramos un poquito de carne molida”. […]

Afuera

Energía natural

El hijo de tu amiga llegó a la casa ese día cansado. Su mamá lo tenía paseando por Montreal, entre algunos lugares que a él le parecieron cool y otros que francamente le fastidiaban, como esos cafés en los que ustedes habían pasado horas hablando, poniéndose al día tras todos esos meses que se vuelven […]

Afuera

Toronto no es un lugar

Yo no sé qué edad tenían ustedes cuando se enteraron ni quién se los contó. Pero para mí (e intuyo que para varios venezolanos), Toronto no era un lugar. Ninguna ciudad de Canadá, ningún indicador de calidad de vida, ninguna CN Tower. Toronto es  un chocolatico. Uno que viene envuelto en un papelito rojo y […]