Los ojos del presente reinterpretan la memoria visual venezolana

Quince artistas contemporáneos muestran cómo están pensando y procesando el patrimonio de la imagen y la iconografía del pasado venezolano

Acta de independencia. Fotografía digital intervenida. 2015. Esta pieza repiensa un evento fundamental de la identidad nacional, sin sus protagonistas, a la luz de nuestros tiempos.

Foto: Eddy Chacón

Para pensar en cómo la memoria visual venezolana ha sido reinterpretada a través del arte hay que plantear un ejercicio que no solo hable de nuestra construcción como país a través de nuestros íconos, héroes, edificios, ciudades; también hay que intentar entablar un diálogo entre puntos de difícil asociación. ¿Qué tiene que ver el período blanco de Armando Reverón con las propuestas de arte urbano caraqueño? ¿O qué relación hay entre la piscina del Hotel Humboldt y el Miss Venezuela? ¿O la destrucción de los monumentos de héroes venezolanos con un video viral universitario que retrata la migración de la clase media? Usualmente, lo fascinante del arte es que cada pieza puede redefinirse si se cambia el contexto, y dicho contexto suele tener incalculables capas de historia que están en constante reinterpretación.

Para esta semana aniversario queríamos establecer conexiones entre el pasado y el presente, pero también reflexionar sobre las imágenes que le han dado forma al paso del tiempo. Para ello, juntamos a 15 artistas venezolanos que han desmenuzado las estéticas que abrazamos como nuestras y han registrado los cambios de nuestra identidad y la del país que nos rodea, así sea a la distancia. Desde las acciones iconoclastas de Deborah Castillo, hasta el desplazamiento de la imagen y el rescate de textos curatoriales nacionales de Maria Virginia Pineda; o el uso de la moneda y el billete como material artístico para resaltar las carencias de la actualidad, como plantean Yaneth Rivas y Marco Montiel Soto; o la nostalgia de un país que no nos permite vislumbrar un futuro posible desde las obras de Joaquín Salim, Paul Amundarain o María Bilbao. 

 

Amazonías. Oscar Abraham Pabón. Arcilla, ladrillo y acero. 2019.

La serie usa la bidimensionalidad, el color y materiales urbanos para reinterpretar las Nenias de Gerd Leufert, trabajo que tomó más de tres décadas desde principios de los años sesenta y se considera como uno de los mejores trabajos que haya producido la historia gráfica venezolana. 


 

Historia de la pérdida de la moneda en Venezuela. Marco Montiel Soto. Collage. 2019.

La obra ahonda en la desaparición de la moneda y en la estética histórica que se ha perdido con su desuso. 


Tierra Venezolana 1953 . Manuel Eduardo González. Collage. 2017-2018.

De la serie Sedimentaciones, utiliza registros fotográficos de Alfredo Boulton para crear collages donde los paisajes de las diferentes regiones del país conviven al mismo tiempo. Las imágenes también estuvieron acompañadas por textos de Arturo Uslar Pietri. 


Póster #6: Luz tras mi enramada. María Virginia Pineda. Ensayo para propuesta urbana. 2019.

De la serie Paisaje a Máquina, que presenta un recorrido por el arte venezolano del siglo XIX y XX a través de fragmentos de textos de crítica de arte. 


Sr. Conejo. Enay Ferrer. Óleo sobre lienzo. 2019.

La obra parodia la construcción de los héroes nacionales y los relaciona con un universo de naturaleza animal, con elementos de la cultura pop de la década de los noventa. 


 

Sísifo. Déborah Castillo. Acción en doble canal de video.

La obra vuelve la mirada sobre las representaciones nacionales del héroe y expone el rol del monumento como uno de los ejes fundamentales dentro la construcción del poder y la memoria nacional.


Zamora, tierra y hombres libres. Dinamation. Iván Candeo. Óleo sobre tela. 2013-2015.

Secuencia de 24 pinturas correspondientes a 24 fotogramas que traducen un segundo de producciones cinematográficas que narran la historia oficial. 


Altares y tratares. Efraín Ugueto. Cerámica y pintura esmaltada. 2008.

La serie diluye el espectro de cotidianidad y propone una intersección entre el imaginario social y la estética comercial de productos que no siempre están presentes en el mercado venezolano. 


El Silencio. Joaquin Salim. Medios mixtos en madera. 2020.

La obra resalta el estancamiento en la nostalgia que no permite que la ciudad y sus íconos avancen. 


Tu amor es un periódico de ayer. Paul Amundarain.

La serie de imágenes habla del desvanecimiento del sueño de país a través de sus íconos y símbolos.


 

Humboldt. Amada Granado. Fotografía digital. 2011.

Muestra las ruinas de unos de los hoteles más emblemáticos de Caracas, un espacio tan desgastado como congelado en el tiempo. 


Me fui demasiado. Yaneth Rivas. Calcomanía sobre papel moneda. 2015.

Parodia las frases virales contemporáneas con las figuras de la historia. 


Luto nacional/ Falso mártir. Raúl Rodríguez. Fotoperformance. 2016.

Reinterpreta el ritual funeral de héroes nacionales haciendo uso del cuerpo, y después procede a quemar la bandera como una crítica a la conjugación entre lo somático y  la noción de país. 


Median. María Bilbao·Herrera. Collage digital. 2016.

Yuxtaposición de ideas individuales, reinos de pensamiento, textos, imágenes y otros trabajos creativos, y la conversación que se desarrolla entre ellos.